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Alimentación proteica en apicultura
Claros y Oscuros
Nuestro medio natural está cambiando y también las formas de hacer apicultura.
El cambio climático, las especies invasoras, la sobrecarga de colmenas, las enfermedades, los agroquímicos en cultivos, etc. Se suman a una larga lista de agresores que influyen en la viabilidad de las explotaciones y en la salud de las abejas.
El sector dedica mucho tiempo a reponer colmenas pérdidas. Y la alimentación se ha convertido en una necesidad.
No obstante, esta necesidad no está exenta de riesgos que es necesario conocer y evaluar para tomar las decisiones correctas.
En los últimos años hemos tenido una explosión de alimentos y en el mercado hay disponibles una oferta enorme.
No obstante, detrás de esta oferta a veces no hay un desarrollo e investigación de un producto destinado específicamente a abejas. Sino que se tratan de productos ya existentes para otros sectores ganaderos y etiquetados para las abejas.
Por lo que hay que elegir bien las empresas fabricantes y leer bien las fichas técnicas. Algunos componentes pueden darnos problemas tanto para las abejas como para la miel.
Composición de azúcares
Los azúcares de cadena larga no son asimilados por las abejas.
Proteína de Soja
La mayoría proviene de cultivos OGM. La presencia en miel de eventos OGM no autorizados da lugar a imposibilidad de comercialización de la miel.
Caseína
Procedente del uso de derivados lácteos (leche en polvo etc..) en la alimentación de las colmenas. La caseína es un alérgeno que provoca problemas en personas alérgicas, y no es un componente natural de la miel.
HMF
Si este parámetro es alto es tóxico para las abejas provocando mortandad de abejas y sus crías.
Enzimas extraños usados en la fabricación de jarabes
Si estos aparecen en la miel, habrá sospecha de adulteración.
Beta-fructofuranosidasa. La enzima beta-fructofuranosidasa no se encuentra de manera natural en la miel y se emplea para la inversión de la sacarosa en jarabe de fructosa y glucosa.
Beta/gamma amilasa. Las enzimas beta/gama amilasa no se encuentran de manera natural en la miel y se emplean para la inversión del azúcar del almidón. Hay que huir de los jarabes dulces procedentes del almidón.
Colorante Caramelo (E150d)
Se usa para dar color atractivo a las mieles adulteradas y a los jarabes para alimentación.
Exige y lee atentamente las Fichas Técnicas de los productos antes de comprar.
Alimenta a las colmenas en fechas adecuadas, recuerda que:
Desde una perspectiva legal (Directiva 2001/110/CE) miel producida a partir de abejas que se alimentan de otros azúcares no es miel.
Por otro lado, es importante conocer que una alimentación proteica también puede tener implicaciones sobre la carga viral de las abejas, acelerando su muerte en otoño/invierno.
Es un tema de investigación muy interesante del Dr. Miguel Corona (USA) y que puede explicar muchas cosas que ocurren con nuestras colmenas a pesar de estar alimentadas.
En las recientes charlas de las tradicionales Jornadas Técnicas de Apicultura en Lanjarón (Granada), el Dr. Corona expuso cómo la alimentación que las abejas reciben regula el desarrollo de su comportamiento, longevidad y susceptibilidad a infecciones virales.
Para demostrar el efecto de la nutrición, primero se expuso como una nutrición deficiente por carencia de polen incrementa el forrajeo, pero reduce la longevidad de las obreras. Por el contrario, se expuso como una suplementación nutricional con aminoácidos restablece el forrajeo y alarga la vida de las obreras.
Esto es muy interesante, pues su adecuado manejo nos permite ganar abejas pecoreadoras en épocas de mielada y/o polinización.
Sin embargo, la suplementación con sustitutos de polen (proteínas o aminoácidos) debe de realizarse teniendo en cuenta los niveles de infestación de Varroa en las colonias.
Dado que la Varroa es el principal vector del virus de las alas deformes (DWV), las colonias con altos porcentajes de Varroa también tienen altos niveles de este virus.
El equipo del Doctor Corona encontró que la suplementación nutricional en colonias con altos niveles de Varroa (>3%) induce una mayor infección viral y una mayor mortalidad.
Por lo tanto, se recomienda no suplementar en otoño o cuando los niveles de Varroa estén naturalmente altos.
El mejor tiempo para suplementar a las colonias es en la primavera o en otoño/invierno sólo cuando los niveles de Varroa sean bajos, que coincide con el inicio del crecimiento poblacional de la colonia.
Es decir, si alimentamos con proteínas en otoño sin controlar Varroa, probablemente estemos gastando dinero en nutrición y acelerando la muerte de esas colmenas.
Fenómeno que observamos en muchas ocasiones en colmenas alimentadas sin encontrar explicación hasta la fecha.